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Aeropuerto de El Prat
Aeropuerto de El Prat. Fuente: Babilonia’s Travel

Lo reconozco. Sí, soy una enganchada a los aeropuertos.

Algunos consumen otro tipo de droga. Yo consumo aviones y horas de vuelo en ‘miniciudades aeroportuarias’ –pequeñas urbes en las que encuentras de todo para matar el rato y, sino, observas que es muy divertido, te lo recomiendo–. Hace ya algunos meses que no pisaba uno y, uf! me he dado cuenta de que mi adicción era más fuerte de lo que creía. Lo echaba de menos!!!!

Disfruto cada viaje en avión como la primera vez vez que embarqué a la edad de nueve años… luego pillé carrerilla y ya ha sido uno tras otro… da igual las horas de vuelo o la localidad en donde coja el ‘bicho con alas’… la cosa es volar, soñar y vivir. A veces lo pienso, si tuviera que reencarnarme en una vida posterior a ésta, lo tengo claro, sería pájaro, me desplazaría a cualquier rincón del mundo…

Despedidas y reencuentros

Los aeropuertos dan buen rollo, a pesar de que a muchos les asuste volar y sí, lo sé, son lugares en los que hay mucha alegría y a la vez tristeza, pero son ambientes en los que se respira mucha vida, sacamos nuestros sentimientos a flote y me gusta por ello.

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Vista de Sierra Nevada (Granada). Fuente: Babilonia’s Travel

A veces te encuentras escenas muy tiernas de padres despidiendo a hijos que se van a vivir a otro país, que parten a otro continente sin billete de vuelta… y, claro, el corazón te da un vuelco. Ver a esos progenitores tomando una instantánea de su hijo y diciendo en voz alta: «ponte, ponte, quiero hacer una foto de mi niño antes de hacerse hindú»…

O esas parejas que se reencuentran tras meses sin verse, familias separadas por miles de kilómetros de distancia y que gracias al avión pueden plantarse en menos de nada a dar un abrazo a sus más queridos…

Decenas de nacionalidades se mueven en un mismo espacio, de culturas, de vestimentas y eso mola… poder practicar varios idiomas en tan poco espacio es un lujo que no se aprecia cuando vamos a la carrera por los pasillos del aeropuerto.

Todavía recuerdo la primera vez que estuve en el aeropuerto de Dubai… los ojos se me salían de las órbitas. Nunca había estado en un lugar en el que cada persona, sí, cada persona, vestía de una manera diferente –hablando de cultura, se entiende–.

Los aeródromos de conexión intercontinentales son los mejores, para mi gusto, para poder apreciar mejor estas diferencias. Y si tenemos la suerte, ya en el avión, de poder tener un buen compañer@ de asiento del que aprender, el viaje será de doble enriquecimiento personal. No tengas miedo de hablar con el viajero que se sienta a tu lado, llevará consigo una historia y un bagaje que seguro que te sorprenderá.

¿Seguridad segura?

Pero lo que, a veces, empaña ese buen rollo que generan los aeropuertos es el tema de las seguridad. Nos pone de los nervios, sobre todo si al pasar alguien nos dice: «perdone, puede volver a pasar, dejar sus líquidos, quitarse los zapatos, enseñarme su ordenador portátil, el reloj y colgantes fuera y me deja ver su tarjeta de embarque?»… te quedas mirándole y te preguntas si esto venía con el pack al comprar el billete de avión… aparte de pensar en por qué no contraté a alguien que me ayudara con todos los trastos que he traído hasta aquí… me roban a la que me descuide, seguro, pese a la ironía del nombre control de seguridad.

No quiero volver a mencionar —ya lo hice hace tiempo— el sistema de detección de artefactos de cada aeropuerto, un mundo aparte y un malestar constante… Es verdad que cunde el pánico en el momento que alguien deja una maleta en uno de los mostradores y nadie la reclama, de hecho esto mismo me pasó en el aeropuerto del Prat de Barcelona, mucha seguridad pero tuvimos que ser los pasajeros los que diéramos la voz de alarma… Luego resultó ser un ‘pequeño’ descuido de un viajero…

Pero hay límites y límites… no quiero ponerme aquí a hablar tampoco de la seguridad, pero por poner un ejemplo, en el aeropuerto de Tel Aviv (Israel), ármate de paciencia, sólo diré esto… y contesta a todo lo que te pregunten, hasta a lo más absurdo.

Maletas y equipaje de mano

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Fuente: Babilonia’s Travel

Hay un tema que no soporto, creo que es casi el único… por qué no invertar un decálago de cómo andar con una maleta en la mano? es como cuando llueve y la gente saca los paragüas… qué pasa? necesitamos un carnet como el de conducir para que el que pase no nos saque un ojo con la punta del paragüas, o para que no nos quedemos sin un pie en el caso de las maletas…

Nunca corras con una maleta, te caerás, tropezarás y te llevarás a todo el mundo que se ponga por medio… y, seguramente, ese al que casi dejas sin pie se siente a tu lado en el vuelo que cojas minutos más tarde. Sé respetuoso. O cuando subes al avión y la gente coloca la maleta donde primero pilla y en la posición que le parece.

Todos llevamos lo mismo y queremos tener nuestro hueco encima del asiento, pero no, siempre encontramos abrigos que ocupan una maleta, maletas interminables o una bolsita que me estorba debajo del asiento y que mejor va ahí arriba… Qué tal si pensamos en los demás? Como cualquier rincón del mundo, tiene sus ventajas e inconvenientes, no existe el mundo feliz de Aldous Huxley.

Lo que sí está claro es que en función de cómo cada uno lo sienta, mejor o peor lo llevará. Desde aquí, si me lo permites, un consejo, déjate llevar, piensa en tu primer vuelo, lo que experimentaste y observa ahora todo lo que hay a tu alrededor.

Es un mundo muy especial, vívelo y si estas es la fase del vuelo de ida, enhorabuena! no hay mejor momento para vivir, lleno de expectativas y de sorpresas. Aprovéchalo!


imageNota a junio de 2014: quiero dedicar este contenido, camino de Málaga, a dos grandes amigos que a partir de mañana empezarán a vivir otra etapa en sus vidas, y gracias al avión por acercarme tan rápido a la otra punta de la península. Qué vivan los novios!!!!! 

Imagen de cabecera: osde8info via Interior Design / CC BY-SA

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Ay Babi, no sabes como te entiendo. Estaba justo para escribir algo sobre el tema. Es una vergüenza lo de la seguridad. Yo no me siento realmente tranquila y segura cuando viajo de avión porque hay tantos fallos y diferentes políticas. En Lisboa tienes que sacar toda tu intimidad de la mochila para poner los líquidos en una bolsita de plástico. Luego en Madrid no existe ese procedimiento, sin embargo te tienes que quitar las botas por si llevas algo ahí. Y en Cairo, el control de metales no pára de pitar pero el seguridad sólo revista hasta la cintura, es decir, puedes llevar todo el arsenal en los calcetines que no pasa nada!!! Y en la frontera terrestre de Sudáfrica con Mozambique si llevas laptop lo tienes que encender y probar mediante fotos que es tuyo pero puedes llevar la mochila cargada de droga que no pasa nada!!! Ah y en Londres te hacen hacer todo esto a la vez, o sea, que si llevas prisa para montar en el avión seguramente lo perderás!! Arrrrrggghh!!

  2. Me ha gustado todo el. comentario en general, es verdad las entradas de los aeropuertos es un rollazoaunque dice q eso es seguridad,pero lo último ha sido lo bien q limpian los aviones q han encontrado en pleno vuelo de Egipto una nota q pensaban volar el avión uf uf…… Esperemos q hayan tomado nota y q vigilen también ahí y a algunos pasajeros.

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