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«Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes (...) prefería subirme a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical», Ryszard Kapuscinski en "Ébano"

Libro en papel

«La Vall de Boí, el refugio de la rebeldía»

Con todas las personas que hemos intercambiado pareceres en la Vall de Boí coinciden en lo mismo: qué es la felicidad y qué es lo normal. «¿Normal es tener un coche, un marido y dos hijos?», rezaba una, «¿comprar lo que las grandes empresas nos dicen que hay que consumir?», «¿sociedades aún patriarcales?»… Así, desde curas convertidos en agnósticos, gente que deja su vida normal para labrarse otra vida sin estrés, hábitos más saludables, naturales, y pastores felices en su soledad, está claro que ninguno de ellos es tradicional. Para nosotros, este lugar es hoy —aparte de su arte románico— un refugio de ciertos rebeldes, de los que opinan más allá de lo establecido. Y es que fuera de la caja etiquetada como normal hay más, mucho más, basta con escuchar. MÁS INFO #babiloniasenpapel #entrevistas #cultura #etnografía

Reportajes y entrevistas

Bárbara M. Díez

Editora y diseñadora de Babilonia’s Travel. Madrileña de nacimiento (1980) y enamorada de Barcelona (2013). En 2004, a su formación y experiencia como periodista, se une la infografía y el diseño ya que es en el periódico El Mundo, en elEconomista y en Negocio donde le enseñan a unir las letras al diseño, para después incorporarse a la redacción de revistas como Altaïr, Fleet People… y cofundar la primera asociación de bloggers de viajes de Barcelona (2013). Después de más de 40 países visitados sabe que lo que importa son las personas y no coleccionar lugares ni fotos en un disco duro. Amante de la palabra «viajar» y vitalista. Curiosea y socializa con todo aquel que se le cruza en el camino para narrar y diseñar una buena historia.

Ovejas

CalleHace 100 años –el 16 de agosto de 1913– ni los vecinos del barrio barcelonés de Gràcia podían imaginar que unas fiestas que empezaron como un entretenimiento de la antigua villa de Gràcia, se iban a convertir en un reclamo turístico que año tras año pica la curiosidad de los turistas y viandantes, y que hace aumentar exponencialmente las reservas online de distintas formas de alojamiento como hostales y alberges, y apartamentos como los estudios de Oh-Barcelona y otras webs de buscadores de alojamientos relacionadas, en los que además puedes ahorrar un poco de dinero mientras visitas la ciudad.

Cualquier fiesta mayor de un barrio de una gran ciudad siempre destaca por sus conciertos, sus bailes, sus barras de bar en medio de las calles, pero lo que sucede en Gràcia del 15 al 21 de agosto de cada verano es una transformación que se gesta durante todo el año.

El resultado es el poder vivir unos mundos paralelos en medio de la urbe, algo inédito en el día a día.

Así puedes pasear dentro de una mina, ver como unos muñequitos pican la pared que antes era un portal, convertirte en un granjero, ver a las ovejas y a los pollos cómo se defienden en la ciudad, conducir tractores de plástico, observar a las abejas en medio de una calle de hormigón, cómo un espantapájaros también es útil en las ciudades, adentrarte en una selva y con un lago, ver cómo crecen las flores gigantes en los balcones de las casas, ser un miembro más de Angry Birds o, incluso, regresar al pasado y convivir con los dinosaurios, entre otros.

La tradición de padres a hijos y de vecino en vecino

Durante más de once meses los vecinos del barrio de Gràcia se juntan, charlan y deciden sobre la temática del año siguiente. “Aunque cada vez más somos sólo los más mayores los que seguimos con la tradición“, nos comenta apenado un vecino de la zona cenando con él, “y son menos las calles que participan –unos 20 cuando hubo años que llegaron a 70– y menos los que se involucran en esto”, añade.

Una costumbre que se inició en 1913 con la excusa de reciclar los materiales y darles otro provecho –bolsas de plástico, cartones, etc.–, y que hoy se ha extrapolado tanto que parece una mera competición dejando a un lado la tradición en sí misma. “Incluso antes los premios, al menos, tenían una recompensa económica, ahora ya ni eso”, expone el vecino.

Unas fiestas que aunan lo mejor de una tradición anual como pueden ser los conciertos en directo de noveles, las actividades populares –carreras, concursos, etc.–, los castellers típicos catalanes, los correfoc (correcalles de fuego), las chocolatadas y, en definitiva, el estar con la gente en la calle y pasarlo bien. Compartir, hablar, bailar, comer… algo que no debería perderse por la falta de tiempo.

Ojalá el año que viene no sean sólo 20 calles, sino que la cantidad sea más positiva.

Jurado

Babilonia’s Travel como jurado popular de los pasteles del carrer Camprodon. Gracias!

Bárbara M. Díez

Editora y diseñadora de Babilonia’s Travel. Madrileña de nacimiento (1980) y enamorada de Barcelona (2013). En 2004, a su formación y experiencia como periodista, se une la infografía y el diseño ya que es en el periódico El Mundo, en elEconomista y en Negocio donde le enseñan a unir las letras al diseño, para después incorporarse a la redacción de revistas como Altaïr, Fleet People… y cofundar la primera asociación de bloggers de viajes de Barcelona (2013). Después de más de 40 países visitados sabe que lo que importa son las personas y no coleccionar lugares ni fotos en un disco duro. Amante de la palabra «viajar» y vitalista. Curiosea y socializa con todo aquel que se le cruza en el camino para narrar y diseñar una buena historia.

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