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Cómo Disfrutar La Nieve De Forma Más Barata Y Segura

Seguro que para los que ya tenemos una cierta edad, recordaremos eso de la semana de la nieve, o la Semana Blanca. Cuando llegaba el mes de febrero en algunos colegios se daba la posibilidad de ir a practicar los deportes de invierno en las montañas más cercanas al lugar de residencia. Navacerrada, Sierra Nevada… eran los que más sonaban en el entorno de Madrid, y Pirineos para los del norte de la península ibérica.

Para muchos, allá en los años ochenta, sonaba a una excursión de pijos eso de ir a la montaña a esquiar. Y si echamos la vista un poco más atrás, años 60 y 70, quién no recuerda a los más mayores diciendo que sólo eran los más acaudalados o famosos los que alquilaban los esquís en las tiendas de deportes de la ciudad. Vamos, un ocio para no todos los bolsillos.

Basta con ver antiguos informes para comprender que no todo el mundo subía a la montaña y que no todos sabían esquiar. Según el informe de Esquí en los Pirineos. Historia para un futuro sin fronteras (II) de Luis Antonio Fernández Gárate, Justo Fernández de Isasi y Teresa Fernández-Trapa de Isasi, hubo que esperar a los años setenta para un mayor desarrollo de las estaciones. En el Pirineo catalán estaba ya La Molina, Núria, Baqueira, Llesuí, Masella y Espot y en Aragón Candanchú, Formigal y Cerler. En la primera mitad de los setenta fue aumentando más lentamente el número de estaciones. Vallter 2.000, por ejemplo, la más oriental de las estaciones, desde cuyas pistas se puede vislumbrar el golfo de Roses, comenzó a funcionar en 1975, promovida por capital privado.

nieve vallter
Vallter
nieve vall de nuria
Núria

En cuanto al número de esquiadores en los años 70, en España se cifraba en aproxidamente 700.000 esquiadores. Asimismo en Portugal se esperaba un incremento de la afición al esquí, proporcional a la elevación del nivel de vida, según revela el mismo informe.

Por tanto, podemos decir que la práctica del esquí tal y como la conocemos hoy es una actividad más o menos reciente. Y en donde, afortunadamente gracias a la democratización de dicha actividad, todo el mundo puede acceder a ella. Sí, todo el mundo, al menos practicar algún deporte en la nieve ya que no sólo está el esquí. Después de todo este tiempo, el turismo de nieve se ha desarrollado y ya no sólo consiste en subir a la estación, comprar el forfait para acceder a la pistas y alquilar los esquís. Hay mucho más, y más barato si cabe y más seguro. Al menos no tan peligroso como deslizarte con unos esquís por pistas empinadas.

Apunta si no quieres gastarte la media que normalmente hay:

Infografía: De Baquèira a Béjar: las estaciones más caras y baratas de España | Statista

1. Parque lúdico en plena nieve: trineos, tubbings…

¿Qué pensabas que los parques lúdicos eran sólo para los que no saben esquiar y los niños pequeños? Te equivocas… Sí, justo al lado de las pistas de esquí encuentras en muchas de las estaciones unas pistas en donde puedes disfrutar con trineos por largas pistas empinadas, tubbing para los que les gusta eso de deslizarse por la nieve con un donut gigante, juegos de equilibrio sobre nieve y rocódromos incluidos con tirolinas.

Unos de los mejores por ser más completo es el que puedes encontrar en el Valle de Núria cerca de lo que oculta el pueblo de Queralbs.

Núria
Núria

2. Raquetas de nieve

Y si eres de los que no pueden parar quietos en un sitio y prefieren disfrutar más del paisaje haciendo ruta, qué mejor que alquilar unas raquetas de nieve para perderte por la montaña, hacer unos caminos bien señalizados y pisar nieve virgen. La sensación es de estar en un constante cuento. Apto para todos, incluso para los que no pueden esquiar por un problema de espalda. Damos fe.

Una de las mejores estaciones de esquí alpino y de raquetas es la de Aransa. El camino es largo, pero hay unos lagos a mitad del trayecto (Estanys de la Pera) y unas cimas muy majas para poder tenerlas como reto. Sino, cada cual elige el camino y la dificultad.

Aransa

La práctica del esquí tal y como la conocemos hoy es una actividad más o menos reciente. Y en donde, afortunadamente gracias a la democratización de dicha actividad, todo el mundo puede acceder a ella

raquetas Aransa

El material, imprescindible

Sea como fuere lo que elijas, hay una lista de material que es imprescindible para cualquier turista de nieve. Bien sea de observador, de esquí, de raquetas o de parque lúdico. A saber:

  • Gafas de sol
  • Botas de montaña de caña alta
  • Polainas para poner debajo de los pantalones y que no entre la nieve en el calzado
  • Crema solar
  • Cantimplora de agua
  • Bocata, frutos secos, barritas…
  • Calzado de recambio y calcetines
  • Gorro y guantes

Y en tema del precio. Claro, las estaciones de esquí tienen que vivir de ello durante todo el año, aparte de la cantidad de máquinas y recurso humano necesario para que las pistas estén impolutas. Hay que invertir un poco en diversión, pero os aseguramos de que el precio es muchísimo más barato que el forfait de esquí. Un truco: en algunas estaciones si vas a partir de la 13.00 horas o de las 15.00 horas, sale por la mitad de precio. Consulta su web antes de llegar.

Sobre la diversión, tranquil@, eso viene en la actitud. Sólo hace falta que te dejes llevar… y deslizar.

ILUSTRACIÓN DE CABECERA:

Carlos García Rubio

Carlos García Rubio
Bárbara M. Díez

Directora y diseñadora de Babilonia’s Travel. Madrileña de nacimiento (1980) y enamorada de Barcelona (2013). En 2004, a su formación y experiencia como periodista, se une la infografía y el diseño ya que es en el periódico El Mundo (2004), en elEconomista (2006) y en el diario Negocio (2007) donde le enseñan a unir las letras al diseño, para después incorporarse a la redacción de revistas como Altaïr (2013), Fleet People (2012)… y cofundar la primera asociación de bloggers de viajes de Barcelona (2013). Después de más de 40 países visitados sabe que lo que importa son las personas y no coleccionar lugares ni fotos en un disco duro. Amante de la palabra «viajar» y vitalista. Curiosea y socializa con todo aquel que se le cruza en el camino para narrar y diseñar una buena historia.

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